VISITA DE ANTONIO MUÑOZ MOLINA
A NUESTRO PUEBLO
* A continuacion os dejamos el texto escrito por D. Antonio Muñoz Molina en el que se hace referencia a su participación en el X Encuentro de Clubs de Lecturas de la Red de Bibliotecas del Aljarafe celebrado en Espartinas el 20 de Junio del presente. Muchas gracias D. Antonio por la parte que nos toca.
El sábado, con un calor de horno de ladrillo babilonio, como el que decía Herman Melville que hace en Nueva York –“a Babilonian kiln”-
estuvimos en Espartinas, provincia de Sevilla, en un encuentro de los
clubes de lectura alentados por las bibliotecas municipales de la
comarca del Aljarafe. En el salón de actos no se oían bien los
micrófonos y había un rumor de fondo de gente abanicándose. Me hizo una
entrevista pública la bibliotecaria Chary Arbolí, hermana de nuestra
amiga sevillana y neoyorquina Carmen Arbolí. Hablamos de las novelas
mías que han estado leyendo en los clubes: Sefarad, El viento de la Luna, El jinete polaco, Como la sombra que se va. Cuántas
páginas puede acabar escribiendo uno se se dedica a diario a este
oficio bello e incierto. Una frase, una página, un capítulo terminado,
un libro. Siempre parece mentira. La conversación fue grata y fluida, a
pesar de los acoples del micrófono, y se respiraba la atención de un
público que en la mayor parte de los casos llegó tarde y con dificultad a
la lectura, pero precisamente por eso disfruta todavía más de ella, con
una perspicacia, una entrega y una generosidad que se encuentran muy
raramente en los ambientes en principio más cercanos a la literatura:
los departamentos universitarios, los medios. Hay en estos lectores,
lectoras mayoritariamente, aunque también muchos hombres, un hambre por
descubrir, por reconocerse en lo que leen, por asomarse a otras vidas y
otros mundos. Se veía con claridad el efecto que los libros tienen en
sus vidas. Mirando esas caras de jóvenes ansiosos por salir al mundo, de
personas mayores marcadas por el trabajo y el tiempo, pensaba en todo
lo que hace falta, aparte de escribir, para que exista plenamente la
literatura: bibliotecas públicas, escuelas públicas, tiempo de ocio sin
penuria ni angustia -justicia social. Entre tanta gente afectuosa me
alegró saludar a María Isabel Cintas, la biógrafa y rescatadora
principal de Manuel Chaves Nogales.
Después volvimos a Sevilla y nos alimentamos de cañas y tapas al pie
de barras memorables y de helados. Platos formales en mesas de
restaurantes tienen una equivalencia con la prosa: las tapas, las cañas,
los helados, los cafés, son la poesía de la alimentación. En la Cuesta
del Rosario -sólo en una ciudad tan plana y benévola para el caminante
como Sevilla se les ocurre llamar a esa ligerísima prominencia cuesta-
me tomé un helado de leche merengada que era una breve obra maestra.
Texto extraido de la página oficial de Antonio Muñoz Molina.

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