jueves, 6 de febrero de 2014

Haruki Murakami

Autor de La caza del carnero salvaje y Tokio Blues entre otros, la obra de Murakami (Kioto, 12 de enero de 1949) es a menudo muy criticada y polémica en Japón por alejarse de lo tradicional adentrándose en conceptos como la alineación del individuo y la soledad dentro de la sociedad del mismo. Dibuja un mundo de permanentes oscilaciones, entre lo real y onírico; entre el gozo y la oscuridad (que por un lado es muy manga).

Raymond Carver, F, Scott Fitzgerald y John Irving son claras influencias en la obra de Murakami, autores a los que ha traducido y que él mismo considera "sus maestros".




Murakami, fotografiado en Barcelona en 2011.


 Con el título de «Drive my car», como una canción de los Beatles, la revista mensual de su editorial Bungeishunju, publicó un cuento corto que en realidad podría ser casi un librito, ya que se extiende a lo largo de 86 páginas con «kanjis» (caracteres) bastante pequeños.
«Drive my car», nuevo relato de Murakami

Portada de la revista donde se ha publicado el relato
Al igual que hiciera en 1987 con su mayor éxito de ventas, «Norwegian Wood», traducida al español como «Tokio Blues», Haruki Murakami vuelve a recurrir al disco «Rubber Soul» de la mítica banda de Liverpool para inspirar este relato, que lleva el subtítulo de «Hombres sin mujeres». En él cuenta la historia de Kafuku,un actor de unos 50 años que busca un chófer para conducir su coche, un Saab 900 amarillo que tiene doce años y 100.000 kilómetros pero no piensa cambiar porque le encanta abrir el techo solar con independencia de la estación que sea. Como Kafuku necesita ensayar en los trayectos antes de salir a escena, le pide a Oba, el mecánico del taller al que suele llevar su coche, que le recomiende un conductor. A pesar de sus recelos masculinos hacia las mujeres al volante, que también existen en Japón, este le presenta a Misaki, una chica de unos 20 años que recuerda a la Sumire de «Sputnik, mi amor».

Suavidad y destreza

«Es algo rara: muy callada, poco amistosa y fría, además de una fumadora empedernida. Nadie diría que es mona», la describe Murakami, quien encima la afea con un abrigo de caballero de tela, unos pantalones marrones de algodón y unas zapatillas negras. Pero, tal y como había prometido el mecánico Oba, Misaki conduce con suavidad y destreza y no le importa que el viejo Saab amarillo sea manual y carezca de navegador a bordo, por lo que se convierte en la chófer de Kafuku.
Para saber qué ocurrirá entre ambos en sus viajes a bordo del coche, habrá que aguardar a que la historia sea editada en inglés o español o aprender japonés, un idioma que los incondicionales de Murakami deberían controlar para seguirle la pista de su vasta producción literaria más allá de sus novelas. De hecho, «Drive my car» llega justo después de que, el pasado 28 de octubre, el escritor publicara en la revista«The New Yorker» un relato en inglés titulado «Samsa in Love», en el que un hombre se despierta una mañana convertido en el protagonista de «La metamorfosis». Al igual que los Beatles, el surrealismo kafkiano es otra de las influencias de Murakami, como ya demostró con «Kafka en la orilla».




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