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"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.
¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simple serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas."
Así empieza Nabokov el relato del profesor Humbert Humbert, en el que revelará su historia con la familia Haze.
Probablemente sea una de las historias más conocidas (si no por la novela -publicada por primera vez en 1955-, por la adaptación cinematográfica de Kubrick -1962- o por la que hiciera en 1997 Adrian Lyne) del mundo de la literatura, y, por eso mismo, quizás pasada por alto. Al decir ésto igual arriesgo mucho, pero desde luego, quien lee esta novela no deja, cuanto menos, de sentirse perturbado. ¿Qué tiene Lolita? Para empezar una historia muy dura: hablamos de pedofilia. Pero lo inquietante de todo este asunto es la maestría de Nabokov a la hora de relatarla. ¿Qué es lo que pasa? Mientras se acontecen los hechos, el lector va a sentir pena por Humbert Humbert, incluso se va a posicionar de su lado cayendo en el juego del autor: Lolita va a ser la "mala" de la película.
Creo encarecidamente que realmente merece la pena leerse esta pieza aunque sea una vez en la vida. Como ya digo, el poder entretejedor de la palabra va a ser quien lleve las riendas de tu mente y tus sentimientos, jugando a su antojo con ellos hasta el punto de cambiarte los roles de héroe y villano en la historia. Y que una lectura haga eso tan brillantemente, bien es merecedora de dedicarle un ratito.


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